Ser parte de las grandes marcas
Quiero compartir con ustedes una sensación que, como inversor en acciones, me embarga cada día y me llena de orgullo y emoción. Es una sensación que transforma la manera en que veo el mundo y cómo me relaciono con él. Es la sensación de pasar de ser un simple consumidor a convertirme en copropietario de algunas de las marcas más icónicas del mundo.
Imaginen por un momento caminar por la calle y ver a un amigo disfrutando de una refrescante cerveza Backus. Mientras él saborea cada trago, yo sonrío por dentro, no solo porque me alegra verlo disfrutar, sino porque siento que, de alguna manera, esa cerveza también es un poco mía. No porque la haya fabricado con mis propias manos, sino porque soy copropietario de la empresa que la produce.
Y esa sensación no se detiene ahí. Cada vez que veo a alguien brindando con un Whisky Johnny Walker en una celebración especial, o refrescándose en un día caluroso con una Coca Cola, siento una conexión especial. Es como si cada sorbo, cada burbuja, cada risa compartida, también fueran un poco míos.
Pero no solo se trata de bebidas. Cuando veo a alguien corriendo por el parque con sus zapatillas Nike, o disfrutando de un momento de relax en Starbucks con su café favorito, siento esa misma emoción.
La diferencia entre una persona pobre y una persona rica, es que los pobre sólo son consumidores y los ricos además de eso son propietarios.
«Tony Robbins».
Y en esta era digital, esa sensación se amplifica aún más. Cada vez que alguien busca información en Google, comparte un momento especial en Instagram, chatea con sus seres queridos en WhatsApp o trabaja en un proyecto usando las herramientas de Office de Microsoft, siento que soy parte de algo más grande, donde los mejores ingenieros trabajan en pro de mis beneficios.
Y no puedo dejar de mencionar que cada vez que voy hacer un pago me preguntan si lo haré con Visa o efectivo.
Pero quizás lo que más me emociona es ver a alguien usando su iPhone de Apple, verlo hacer largas colas y dormir acampando a fuera de las tiendas esperando para comprar la última versión.
Ser copropietario de estas empresas no solo significa tener una participación financiera en ellas. Significa ser parte de su historia, de su legado, de su impacto en el mundo. Significa saber que, de alguna manera, estoy contribuyendo a crear experiencias, momentos y recuerdos que quedarán grabados en la memoria de las personas.
Cuando compramos acciones en una empresa, adoptamos una actitud de propietario hacia ella. Si no estarías dispuesto a comprar toda la empresa, entonces ¿por qué comprarías una sola acción?
Warren Buffett

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