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Google se hunde un 8%: su nube se duplica, pero el buscador que lo paga todo se frena

GOOGL

Alphabet crece un 25% y Google Cloud duplica sus ventas, pero la búsqueda —el negocio que financia todo lo demás— crece menos de lo esperado, el beneficio operativo se queda corto y la empresa quema caja por segundo trimestre seguido. MOAT 3,90.

Hay una idea que conviene tener presente con las grandes tecnológicas: el mercado no valora a una empresa por su negocio que más crece, sino por el que paga las facturas. Puedes duplicar una división entera y caer en bolsa si la que sostiene a las demás da la primera señal de cansancio.

Alphabet —la matriz de Google, dueña del buscador más usado del mundo, de YouTube, de Android y de la tercera nube del mercado— acaba de dar ese ejemplo. Publicó sus resultados del tercer trimestre el 28 de octubre, tras el cierre de Wall Street, y su acción cayó cerca de un 8% en las operaciones posteriores.

Los números del trimestre

Según la nota de resultados publicada por la propia compañía, entre julio y septiembre:

  • Ingresos de 127.577 millones de dólares, un 25% más. Es el sexto trimestre seguido en que el crecimiento se acelera.
  • Google Cloud, +103%, hasta 30.709 millones, con un margen operativo del 36%, frente al 24% de hace un año.
  • Búsqueda, +12%, hasta 63.350 millones. En el trimestre anterior crecía un 17%.
  • Beneficio operativo de 40.576 millones, un 30% más.
  • Caja libre —el dinero que queda después de invertir— de −9.065 millones. Negativa por segundo trimestre seguido.

Fíjate en el contraste: el titular es el mejor crecimiento en años y la acción cae un 8%. Para entender por qué, hay que mirar qué negocio crece y cuál se frena.

Por qué cae la acción: el buscador da la primera señal

El motivo principal es la búsqueda. Search —los anuncios que aparecen cuando buscas algo en Google— es el corazón de Alphabet: la mitad de sus ingresos y el grueso del negocio que genera el beneficio con el que se financia todo lo demás. Este trimestre creció un 12%, cinco puntos menos que el anterior. Y según la prensa financiera, los analistas esperaban unos 65.000 millones de dólares, frente a los 63.350 que publicó la empresa. Los ingresos publicitarios totales también quedaron por debajo de lo esperado.

Lo llamativo es lo que la propia empresa dice en la misma nota: que las búsquedas crecen al ritmo más alto de los últimos cinco años, incluidas las comerciales, gracias a la inteligencia artificial. Si hay más búsquedas que nunca y los ingresos por búsqueda crecen menos, cada búsqueda deja menos dinero que antes. Es nuestra deducción —Alphabet no publica el número de consultas—, pero es exactamente el miedo que el mercado lleva dos años descontando: que las respuestas de la IA sustituyan a los enlaces patrocinados y la búsqueda pierda capacidad de cobrar.

Un trimestre no confirma ese miedo. Pero es la primera vez que los números lo dejan abierto.

El segundo motivo es el beneficio. El beneficio operativo creció un 30%, pero según la prensa los analistas esperaban unos 43.000 millones, y la empresa ganó 40.576. El margen operativo —el beneficio de cada 100 dólares vendidos— fue del 31,8%. Era del 36,1% a principios de año y del 34% en primavera: tres trimestres seguidos a la baja. La investigación central en IA cuesta ya 7.655 millones al trimestre, un 71% más, y la amortización de los centros de datos sube un 49%.

El tercero es la caja. Alphabet invirtió 51.355 millones en el trimestre, más del doble que hace un año: 40 de cada 100 dólares que ingresa. Su caja libre de los últimos doce meses es de 19.747 millones, un 73% menos. Y para pagarlo emitió acciones nuevas por 12.400 millones y bonos por 28.700 millones, sin recomprar una sola acción. La empresa que durante años devolvió caja al accionista ahora se la pide.

Hay un cuarto dato que los titulares exageran: el beneficio por acción cayó un 26%, hasta 2,12 dólares. Casi todo se explica por una pérdida contable de 8.664 millones en sus participaciones en otras empresas. Sin ella, según nuestros cálculos, el beneficio por acción habría crecido en torno a un 22%. No es el negocio: es el valor de mercado de lo que Alphabet tiene invertido fuera.

Lo que sí funciona: la nube (y por qué no basta)

Aquí está la otra mitad, y es extraordinaria. Google Cloud duplicó sus ingresos en un año y triplicó su beneficio operativo, hasta 11.121 millones. Aporta seis de cada diez dólares de crecimiento del grupo. Detrás hay demanda de capacidad de cálculo para IA y algo nuevo: Alphabet vende ya a otras empresas sus propios chips de IA, los TPU, y compite con Nvidia en su terreno.

La app de Gemini, su asistente de IA, supera los 1.000 millones de usuarios al mes, y sus modelos procesan 32.000 millones de tokens por minuto —la unidad en que se mide el uso de la IA—, cuatro veces más que hace un año.

La distinción importante es esta: la nube demuestra que la inversión en IA rinde. Pero la búsqueda es la que paga esa inversión. Si el negocio que financia se frena mientras la factura del capex sigue duplicándose, la cuenta se aprieta por los dos lados.

Un detalle que la propia empresa no destaca

La nota de resultados no da ninguna previsión de inversión, ni explica cuándo volverá la caja libre a ser positiva. En su presentación, la serie de los últimos ocho trimestres lo dice sola: la caja libre pasó de unos 24.500 millones a finales de 2025 a −9.065 millones hoy, mientras la inversión trimestral se ha más que triplicado en dos años.

Y en nueve meses, Alphabet ha aumentado en 206 millones sus acciones en circulación y ha casi triplicado su deuda a largo plazo, hasta 125.102 millones. Sigue teniendo mucha más caja que deuda, pero la tendencia es la contraria a la de sus años de recompras.

La otra cara honesta

  • El crecimiento acelera: del 13% al 25% en seis trimestres, a una escala de medio billón de dólares al año.
  • El margen de Services sube: el negocio de búsqueda, YouTube y suscripciones gana 40,7 de cada 100 dólares, 2,2 puntos más que hace un año.
  • Balance sólido: unos 140.000 millones de caja neta, sin contar sus participaciones.

Nuestra valoración del MOAT: 3,90 / 5,00

En nuestro marco de 18 criterios inspirado en Terry Smith, Alphabet obtiene 3,90, frente al 3,92 del trimestre anterior. Su punto más fuerte son sus activos intangibles: la marca, el índice de búsqueda, YouTube, Android y una pila de IA propia, del chip al modelo. El más débil, y por mucho, es la generación de caja: dos trimestres de caja libre negativa la llevan a la nota mínima. El foso no se ha estrechado; lo que se ha estrechado es lo que llega al accionista.

La lección para llevarte

Cuando una empresa con varios negocios cae tras unos buenos resultados, no mires el que más crece: mira el que paga las facturas. Un negocio nuevo puede duplicarse y no compensar una señal de cansancio en el que financia todo lo demás, porque de ese depende cuánta inversión puede sostener sin pedir dinero fuera.

En Alphabet, la nube demuestra que la apuesta por la IA rinde y el buscador da su primer aviso de que la IA también puede costarle. Un trimestre no es una tendencia. Pero si las búsquedas siguen creciendo más que lo que se cobra por ellas, el mercado tendrá razón en preocuparse, y la factura del capex será más difícil de pagar.

Datos de contexto

A modo de reflexión educativa —nunca como recomendación—, algunas referencias:

  • MOAT (marco propio): 3,90 / 5,00
  • Ingresos: +25%; búsqueda: +12% (17% en el trimestre anterior)
  • Google Cloud: +103%, con un margen operativo del 36%
  • Caja libre del trimestre: −9.065 millones; inversión: 51.355 millones
  • A vigilar: el crecimiento de la búsqueda y la previsión de inversión para 2027

Lo que hay que mirar a principios de febrero, con el cuarto trimestre: si la búsqueda vuelve a crecer por encima del 10%, si el margen de la nube aguanta por encima del 30% y si la inversión de 2027 crece menos que los ingresos.


Este contenido es exclusivamente educativo e informativo. No constituye recomendación de compra o venta ni asesoramiento financiero. Las cifras de valoración son estimaciones analíticas con fines educativos. Los datos proceden de la nota de resultados y la presentación publicadas por la compañía el 28 de octubre de 2026, que no están auditadas; no se ha tenido acceso a la transcripción de la llamada. Las expectativas de los analistas y la caída de la acción tras el cierre proceden de la prensa financiera. El beneficio por acción sin participaciones del año anterior es un cálculo propio a partir de las cifras publicadas. Invertir en renta variable implica riesgos elevados, incluida la pérdida de capital. Cada inversor debe realizar su propio análisis.

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