El gigante del software de empresa supera su propia previsión en ingresos, en su nube y en margen, mientras invierte por debajo de lo que había avisado, y el mercado lo premia la misma noche en que castiga a Google; detrás quedan una caja libre que cae un 27% y un cliente, OpenAI, que ya pesa el 11% de las ventas. MOAT 4,34.
Hay una idea que el mercado está enseñando este año con mucha claridad: no premia a quien invierte en inteligencia artificial, sino a quien demuestra que esa inversión ya rinde. Dos empresas pueden gastar cifras parecidas y recibir castigos opuestos, según lo que enseñen sus cuentas.
Microsoft —la dueña de Windows, Office, Teams, LinkedIn y Azure, la segunda nube del mundo— publicó sus resultados del trimestre de julio a septiembre el 28 de octubre, tras el cierre de Wall Street. Su acción subió en torno a un 3% en las operaciones posteriores. Ese mismo día, Alphabet caía cerca de un 8%.
Los números del trimestre
Según la nota de resultados publicada por la propia compañía:
- Ingresos de 92.279 millones de dólares, un 19% más, el mejor crecimiento de los últimos ocho trimestres.
- Azure, +48%, hasta 33.165 millones. Hace un año crecía al 40%.
- Beneficio operativo de 45.915 millones, un 21% más, con un margen del 49,8%: casi la mitad de lo que factura es beneficio operativo.
- Beneficio por acción de 4,89 dólares sin el efecto de su inversión en OpenAI, un 18% más.
- Plantilla un 2% menor que hace un año.
Fíjate en esto último: crece al 19% con menos empleados. Eso es lo que el mercado llama apalancamiento operativo, y es raro a esta escala.
Por qué sube la acción: cumple, y gasta menos
El primer motivo es que supera lo que ella misma prometió. En julio, Microsoft dio una previsión para este trimestre: ingresos de entre 89.850 y 90.950 millones, Azure en torno al 45% y un margen operativo plano. Ha superado las tres. Ingresó 1.300 millones más que el máximo de su rango, Azure creció tres puntos más de lo previsto y el margen subió casi un punto. Según la prensa financiera, los analistas esperaban un beneficio por acción de unos 4,72 dólares e ingresos de unos 91.000 millones; también quedaron por debajo.
El segundo motivo es que el margen sube mientras la inversión se dispara. Este es el miedo que pesa sobre todo el sector: que construir centros de datos para la IA cueste tanto que se coma los beneficios. Microsoft enseña lo contrario. Sus gastos operativos crecieron un 6% con unos ingresos creciendo un 19%. El margen operativo, del 49,8%, es el más alto de los últimos dos años.
El tercero es el que más pesa en la reacción, y casi nadie lo esperaba: invirtió menos de lo anunciado. En julio, Microsoft avisó de que este trimestre gastaría «más de 50.000 millones» en inversión, contando los arrendamientos de centros de datos. Gastó 45.200 millones. Son unos 5.000 millones menos. Ojo: no es poco dinero. Solo en equipos y edificios pagados en efectivo, la inversión fue de 39.367 millones, el doble que hace un año. La empresa no lo explica en sus documentos —puede ser un retraso en las entregas, no un cambio de plan—, pero para un mercado preocupado por la caja, una factura menor de lo temido es una buena noticia.
Pon las dos empresas una al lado de la otra. Google creció al 25%, pero su buscador se frenó, ganó menos de lo esperado y quemó 9.065 millones de caja en el trimestre. Microsoft creció al 19%, superó todo lo prometido y siguió generando caja. El mercado no premió a la que más crece, sino a la que cumple.
Lo que sí sostiene la subida: el negocio que no se cambia
Detrás de Azure hay algo menos visible y más valioso. Microsoft 365 —el paquete de correo, documentos, Teams y ahora Copilot, su asistente de IA— creció un 17% en empresas, y no porque haya muchos más usuarios: los puestos de trabajo que lo usan solo crecieron un 5%. Creció porque cada cliente paga más, al pasar a versiones superiores y añadir Copilot.
Esa es la verdadera ventaja de Microsoft. Cambiar el correo, la identidad y los documentos de una empresa grande es un proyecto de años. Por eso puede subir el precio sin perder clientes. La nube de Microsoft en su conjunto facturó 63.900 millones, un 30% más. Y la cartera de contratos firmados pendientes de facturar llega a 677.000 millones, un 73% más que hace un año.
Un detalle que la propia empresa no destaca
Hay tres datos que no aparecen en la nota de prensa y sí en el informe trimestral completo.
El primero es OpenAI. Microsoft tiene en torno al 24% de la creadora de ChatGPT y, en el trimestre, ingresó de ella 10.000 millones de dólares, el 11% de todas sus ventas. Es a la vez socio, participada y uno de sus mayores clientes, y Microsoft ha aportado ya 12.000 de los 13.000 millones que se comprometió a invertir en ella. Además, la deuda de OpenAI con Microsoft por facturas pendientes subió de 6.000 a 7.200 millones. El informe no dice cuánto creció este negocio, así que no se puede saber qué parte del 48% de Azure viene de ahí.
El segundo es la caja. La caja libre —el dinero que queda tras pagar la inversión— cayó un 27%, hasta 18.633 millones, mientras el beneficio crecía un 18%. Según nuestros cálculos, en el último año Microsoft convirtió en caja libre en torno al 42% de su beneficio, lejos del 100% que se espera de un negocio de máxima calidad.
El tercero son los contratos de alquiler de centros de datos firmados que aún no han empezado: 364.600 millones de dólares, entre 2027 y 2034. No están todavía ni en el balance ni en la inversión del trimestre. Son la factura de la IA que viene.
La otra cara honesta
- Sin dilución: el número de acciones se mantiene y sigue recomprando.
- Disciplina de gasto: gastos +6% con ingresos +19% y menos plantilla.
- Solvencia: más caja que deuda financiera, sin contar los arrendamientos.
Nuestra valoración del MOAT: 4,34 / 5,00
En nuestro marco de 18 criterios inspirado en Terry Smith, Microsoft obtiene 4,34, frente al 4,54 del trimestre anterior, y sigue siendo la nota más alta entre las grandes plataformas que analizamos. Su punto más fuerte es el coste de cambio: dejar Microsoft es tan caro para una empresa que casi nadie lo hace. El más débil, la conversión de caja. La nota no baja porque el negocio haya empeorado, sino porque la medimos con la misma vara que a Google y Meta, y porque la caja sigue adelgazando.
La lección para llevarte
Cuando dos empresas hacen la misma apuesta y el mercado las trata al revés, no mires cuánto invierten: mira qué enseñan a cambio. Si el beneficio crece más que los gastos y la empresa cumple lo que prometió, el mercado le da tiempo para que la inversión rinda. Si el negocio que paga la factura se frena, se lo quita.
Microsoft enseña hoy lo primero. Pero la subida no borra dos preguntas que este trimestre deja más abiertas que antes: cuánto depende su nube de un solo cliente, OpenAI, y cuándo volverá a convertir en caja lo que gana.
Datos de contexto
A modo de reflexión educativa —nunca como recomendación—, algunas referencias:
- MOAT (marco propio): 4,34 / 5,00
- Ingresos: +19%; Azure: +48%
- Margen operativo: 49,8%
- Caja libre del trimestre: −27%; OpenAI: ~11% de los ingresos
- A vigilar: el peso de OpenAI y la conversión de caja
Lo que hay que mirar a finales de enero, con el siguiente trimestre: si Azure se mantiene por encima del 35%, si la caja libre vuelve a crecer y cuánto pesan los ingresos de OpenAI en el total.
Este contenido es exclusivamente educativo e informativo. No constituye recomendación de compra o venta ni asesoramiento financiero. Las cifras de valoración son estimaciones analíticas con fines educativos. Los datos proceden del informe trimestral, la nota de resultados, los estados financieros y la presentación publicados por la compañía el 28 de octubre de 2026, que no están auditados, y la previsión del trimestre, de la llamada de resultados de julio; no se ha tenido acceso a la llamada de octubre. Las expectativas de los analistas y la subida de la acción tras el cierre proceden de la prensa financiera. La conversión de caja y el peso de OpenAI son cálculos propios a partir de las cifras publicadas. Invertir en renta variable implica riesgos elevados, incluida la pérdida de capital. Cada inversor debe realizar su propio análisis.

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